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Segunda Oportunidad·10 min 30 s

El Supremo tumba el argumento que usaban para negarte la Segunda Oportunidad

El Tribunal Supremo ha declarado que la buena fe del deudor es una noción normativa: su falta solo puede apreciarse por las causas tasadas del art. 487.1 del texto refundido de la Ley Concursal. Lázaro Amable explica qué significa y cómo afecta a tu Segunda Oportunidad.

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Resumen del vídeo

El Tribunal Supremo, en sus sentencias 262/2026 y 263/2026, de 18 de febrero (ECLI:ES:TS:2026:439 y ECLI:ES:TS:2026:438), ha declarado que la buena fe exigida al deudor para obtener la exoneración del pasivo insatisfecho (el antiguo BEPI) "responde a una noción propia y normativa": es la propia ley, en el art. 487.1 del Texto Refundido de la Ley Concursal, la que enumera las causas de exclusión, en una lista que el Tribunal califica de taxativa. Una alegación genérica de "mala fe" que no encaje en alguna de esas causas no basta, por sí sola, para denegar la exoneración.

En este vídeo, Lázaro Amable explica que la exoneración solo puede denegarse por falta de buena fe cuando concurre alguna de las circunstancias tasadas del art. 487.1 del Texto Refundido de la Ley Concursal —por ejemplo, condena penal firme por determinados delitos, concurso declarado culpable, o información falsa o engañosa o comportamiento temerario o negligente al contraer el endeudamiento—. El preámbulo de la Ley 16/2022, que el Tribunal Supremo transcribe en esas sentencias, habla de "una delimitación normativa de la buena fe", "sin apelación a patrones de conducta vagos o sin suficiente concreción".

El deudor puede obtener la exoneración siempre que sea persona natural y deudor de buena fe (art. 486 del Texto Refundido de la Ley Concursal) y no incurra en las excepciones del art. 487 —entre ellas, haber sido condenado en sentencia firme, en los diez años anteriores a la solicitud, a pena privativa de libertad por determinados delitos (contra el patrimonio y el orden socioeconómico, entre otros) cuya pena máxima sea igual o superior a tres años— ni en la prohibición del art. 488, que exige que hayan transcurrido dos años desde una exoneración anterior con plan de pagos o cinco desde una con liquidación.

Lázaro Amable, colegiado n.º 5.231 del ICALPA, analiza también el impacto práctico: esta doctrina puede invocarse en los procedimientos en curso y en los nuevos a los que se aplique la redacción dada por la Ley 16/2022. Conviene tener presente que, según la sentencia 263/2026, "la carga de aportar la información corresponde al deudor instante de la exoneración" y el juez debe verificar que no concurre ninguna causa de exclusión, aunque ningún acreedor se oponga.

Preguntas frecuentes

¿Basta con que un acreedor alegue "mala fe" para denegar la exoneración?
No basta una alegación genérica. La buena fe es una noción normativa: solo excluyen la exoneración las circunstancias del art. 487.1 del Texto Refundido de la Ley Concursal. Entre ellas siguen estando el comportamiento temerario o negligente al contraer el endeudamiento (ordinal 6.º), que el juez del concurso valora según las circunstancias del caso, y el concurso declarado culpable (ordinal 3.º); si lo fue solo por haber solicitado tarde el concurso, el juez puede atender a las circunstancias del retraso.
¿En qué casos aplicaba ese argumento?
Aplicaba especialmente en concursos consecutivos sin liquidación, donde los acreedores no recuperaban nada y trataban de bloquear la exoneración del pasivo restante. También en casos con préstamos personales o tarjetas revolving acumulados durante años.
¿Cambia algo si mi caso ya está en marcha?
La jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el art. 487.1 puede invocarse en los procedimientos en curso a los que se aplique la redacción dada por la Ley 16/2022. Si tu concurso está pendiente de la exoneración y hay oposición por falta de buena fe, conviene revisar con tu abogado si lo alegado encaja realmente en alguna de las causas tasadas.
¿Por qué es importante esta doctrina?
Porque deja claro que la buena fe no es un concepto abierto: las sentencias 262/2026 y 263/2026 del Tribunal Supremo, de 18 de febrero, la describen como una "noción propia y normativa", delimitada por las causas de exclusión del art. 487.1 del Texto Refundido de la Ley Concursal. Eso no libera al deudor de su parte: según la sentencia 263/2026, "la carga de aportar la información corresponde al deudor instante de la exoneración".
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